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GOTAS FRIAS EN LOS SIGLOS XVIII Y XIX EN LA CIUDAD DE ALICANTE.


Recreación de una Gota Fría en la ciudad de Alicante

Recreación. Avenida en el Barranco de
San Blas por "Gota fría" del año 1.875
a su paso por la estación.

Llega el mes de octubre. Después de un cálido y extremadamente seco estío la temperatura del mar es alta. En esta época del año suele llover de manera intensa y persistente en el litoral mediterráneo. Cuando se cumplen determinados requisitos, se produce el fenómeno meteorológico conocido popularmente como "Gota Fría", capaz de producir lluvias torrenciales y muy intensas. La "Gota Fría" se forma por un "embolsamiento frío en niveles altos y un marcado flujo marítimo de componente este en superficie". Todos tenemos en la mente las imágenes de las avenidas de aguas corriendo por las calles de la ciudad arrastrando vehículos, contenedores y todo lo que encuentra a su paso, inundando bajos comerciales y garajes con importantes daños materiales y en ocasiones lamentando desgracias personales. Las descripciones que nuestros antepasados hacen de este tipo de fenómeno meteorológico no difiere mucho del anterior comentario, la única diferencia, es que no existía la denominación de "Gota Fría" para calificarlo. A continuación vamos a transcribir los relatos que recogieron los cronistas sobre este fenómeno meteorológico que reflejan fielmente lo anteriormente dicho y al que sólo le falta ponerle el nombre de "Gota Fría".

LA GOTA FRIA DE 5 DE AGOSTO DE 1.570

En la crónica de Juan Bautista Maltés, se describe una gran inundación que afectó principalmente a la zona de la Huerta y que podemos considerarla como la primera "Gota fría" de la que hay constancia en la ciudad de Alicante no obstante, esta se produce en plena época estival y fuera del periodo otoñal en que son habituales estos fenómenos.

"Pero también es mui singular la extraordinaria inundación á la Huerta, que vino en el año de 1570 á 5 de Agosto, Víspera de la Transfiguración del Señor: á la que por eso el vulgo dio el nombre del Diluvio del Salvador. Esta creció con las arrebatadas, y copiosas avenidas del Rio Seco, ó de Muchamiel y de los Barrancos por lo muchísimo que llovió, fue notable el daño que hizo."

(Crónica de Juan Bautista Maltés)


LA GOTA FRIA DE 13 DE NOVIEMBRE DE 1.697

En el libro La verdad sobre la Santa Faz. 1489-1991, Federico Sala Seva dice:

"Tras fortísima tempestad sobre la comarca alicantina, depositó gran caudal sobre el pantano de Tibi, que se resquebrajó a la altura de 30 ms., anegando toda la huerta alicantina. Las aguas desbordadas inundaron el Monasterio hasta considerable altura, y el capellán, a nado, intentó salvar la Reliquia, mientras las religiosas, desde el coro, clamaban al cielo implorando la divina misericordia."




LA GOTA FRIA DE 28 DE SEPTIEMBRE DE 1.704

En la crónica de Juan Bautista Maltés se describe brevemente como afectó este temporal al Monasterio de la Santa Faz y dice…:

"…sucedió una horrorosa inundación que vino sobre el Convento (Santa Faz). Se llevó la corriente furiosa de el agua, la puerta, las paredes y el huerto que estaba fuera de la clausura, sin dejar piedra ni árbol alguno. Entró tanta copia de agua en la iglesia, en el Camarín donde está la Sagrada Reliquia, y en las oficinas, que en parte subió el agua más de 14 palmos. Empezó a entrar el agua a las 7 de la tarde…"

(Crónica Juan Bautista Maltés)

Inundacion Pza. del Mar

Recreación. Inundación de la Plaza del Mar por una
de las "Gotas Frías" de finales del siglo XIX.



LA GOTA FRIA DE 29 DE OCTUBRE DE 1.751

El cronista Juan Bautista Maltés vuelve a describir una típica "Gota Fría" que afectó a toda la provincia y, por primera vez, se habla de víctimas mortales producidas por las avenidas y de construcciones arrastradas por la fuerza de las aguas.

"Más no sabemos si será mayor otra inundación mas extraordinaria que comenzó el día 29 de Octubre de 1751. Desde ese día empezó a llover con tan grande copia y tanta fuerza, que duraron hasta mas de 17 días los turbiones de la lluvia. Fueron tan grandes las avenidas de el agua que el Pantano pudo llenarse sobresaliendo quatro y cinco veces. Los Barrancos y Rio Seco vinieron tan crecidos y sobresalientes, que jamas se acordaban los nacidos de aver visto, ni oido tan estupendo diluvio. Una noche de esos dias cayó con el agua tanta copia de granizo, que no bastaban a recogerlo muchos capazos. En los campos y caminos no se podia entrar, porque estaban hechis un mar de agua. El daño que causó en los contornos de la Ciudad, solo fue llevarse al Mar algunos sembrados. Pero como fue universal la inundación, hizo mucho estrago fuera: en Aspe llevandose Molinos y Casas: en Salinas dejando anegado del todo el lugar: en Elche llevandose un pedazo del puente, yaguadas, casas y personas; en Orihuela inundando la Ciudad y finalmente, en los lugares que llaman del Cardenal Belluga huvo tal diluvio, que quedaron medio anegados. Pereció mucha gente en los dichos lugares con las precipitadas avenidas, y no se reparará tan pronto el daño que causó en Huertos, Casas y Campos de los referidos parages."

(Crónica Juan Bautista Maltés)


LA GOTA FRIA DE 7 DE NOVIEMBRE DE 1.792

(1794) "…Se dio principio à las obras necesarias para evitar las inundaciones que en tiempo de lluvia ponían en grave riesgo el convento de las monjas Capuchinas y las casas y almacenes de la calle del Barranquet (hoy calle Bailén), como aconteció en la noche del 7 de Noviembre de 1792, en que habiéndose obstruido el conducto de las aguas procedentes del barranco llamado de Canicia, se desbordaron, causando grandes estragos en el mencionado edificio."

Así mismo, las Autoridades tomaron medidas para evitar nuevas avenidas. Es curioso observar como que en aquélla época ya se indicaba que las construcciones de edificios en lugares cercanos a los cauces producían el desvío del curso natural de las aguas, como se refleja al final de la siguiente transcripción.

(1793)"…El rey se ha enterado del oficio, plano y demás documentos que me remitió V.E. con fecha de 17 del pasado en satisfacción al informe que le pedí del real órden sobre dos representaciones de las religiosas Capuchinas de Alicante y del ayuntamiento de la misma ciudad, dirigidas à manifestar el riesgo que el dia 7 de Noviembre último (1792) padeció el convento, como tambien los almacenes y edificios del barrio de San Francisco, de resultas de una copiosa lluvia, atribuyèndolo à haberse cortado el curso de las aguas procedentes del barranco de Canicia por delante del trincharon que es por donde iban antes, y à haberlas dejado introducir ahora por las rejas de piedra que hay en la muralla, siguiendo la calle del Barranquet; bajo cuyo concepto solicitan se vuelva à dar salida a las aguas por el foso del trincharon y se cierren los desagues de las rejas de piedra" … "S.M. se ha servido aprobar el medio que propone el ingeniero director de ese reino para precaver todo el daño en lo sucesivo, reducido à levantar las ceras de la calle del Barranquet, formar en ella una especie de cuneta capaz de contener una regular porción de agua, y abrir en la presa que ahora impide vayan las aguas por el foso, una salida proporcionada para que el aumento de ellas que no admita la calle siga su curso por la cuneta del foso…" "…pero advirtiendo que ha de averiguarse cual fue el curso primitivo de las aguas, y si como parece verosímil iban a parar al mar por la dirección de la calle del Barranquet, y después con motivo del aumento de casas las han dirigido por el foso, formada ya la muralla del trincherón…"

(Crónica de Alicante de Juan Bta. Maltes.)


LA GOTA FRIA DE 7 DE SEPTIEMBRE DE 1.793

Federico Sala Seva vuelve a decir en su libro de "La verdad sobre La Santa Faz" refereido a este día:

"Las fuertes tormentas inundaron nuevamente el Monasterio de la Santa Faz, caserío y huerta, y hubo de poner la Reliquia a salvo de las aguas. En el Pantano de Tibi existe una lápida de mármol que recuerda la altura de las aguas desbordadas en esa noche, nunca conocida hasta entonces."

(El 7 de noviembre de 1792 está registrada una gota fría en la ciudad de Alicante, que, por similitud de fecha, puede inducir a error confundiéndola con esta.

Avenidas semejantes se produjeron en 1767 y en 1884, durante el cual las aguas rebosantes del Pantano de Tibi, discurrieron abundantes por el cauce del Monnegre durante más de diez meses.


LA GOTA FRIA DE 11 DE OCTUBRE DE 1.817

El cronista Nicasio Camilo Jover describe otra "Gota Fría" que padeció la ciudad. En su "Reseña Histórica de Alicante", narra de la siguiente forma el trágico episodio, en el que se evidencia que las reformas practicadas por las Autoridades a resultas de la anterior tormenta, fueron inútiles.

"En el año 1817 ocurrió un suceso de funesta celebridad: el dia 11 de Octubre anocheció nublado y borrascoso: una densa oscuridad cerraba los horizontes por la parte del N.: la lluvia empezó á caer con terrible violencia poco después del toque de ánimas, y creciendo en intensidad de minuto en minuto, llegó á convertirse en el temporal mas deshecho que se ha conocido en este país. Las aguas, que de ordinario van á parar al mar por las vertientes de los montes circunvecinos, y forman el barranco denominado de Canicia, bajaban convertidas en torrente, arrastrando en su curso peñascos de grandes dimensiones, haces de leña, y cuantos objetos encontraban en su camino: la aglomeración de cuerpos estraños obstruyó la reja de la alcantarilla practicada en la muralla que se eleva en la plaza del Barranquet (hoy del Teatro) y las aguas no hallando la salida natural se rebalsaron llegando en breve hasta la aspilleras del muro: la lluvia seguía cayendo con horrible violencia, la avenida aumentaba en ímpetu, y como no se podia dejar de suceder, á la media noche reventó la muralla, dando paso á las aguas que se derramaron por la población con espantoso ruido, inundando de una manera aterradora todas las calles y mas particularmente las contiguas al paseo de la Reina y las de los barrios bajos: en el convento de las monjas Capuchinas llegó el agua hasta nueve palmos de altura, como lo patentiza todavía un azulejo colocado en la pared del locutorio. En la plaza de las Barcas (Hoy plaza de Isabel II) y en todo el arrabal de San Francisco fueron de mas consideración los estragos: los almacenes que se hallaban llenos de mercancías de todo género, y los edificios de planta baja quedaron completamente inundados: los padres de familia se vieron obligados á salvar á sus mujeres é hijos casi á nado: muchos animales domésticos perecieron y el comercio esperimentó pérdidas de gran importancia. La población presentaba un aspecto desolador: los habitantes de los barrios altos se vieron obligados á hospedar á sus convecinos: las autoridades no podian remediar todas las necesidades del momento, y Alicante lloró por espacio de mucho tiempo el recuerdo de aquella noche funesta. Sin contar las pérdidas que experimentaron los particulares, hay quien hace subir las que sufrieron los comerciante y los propietarios á tres millones de reales. El ayuntamiento procuró reparar los estragos que la inundación habia causado en muchas calles, y durante los meses de Octubre, Noviembre y Diciembre se compusieron las plazas de Ramiro y de San Fernando, las calles de Toneleros, del Foso y del Barranquet que habian quedado convertidas en ramblas: también se recompuso la bóveda de la costanilla de Santa María, que reventó durante la tormenta. En 1818 se hicieron todavía algunas obras de reparacion en el lavadero público de Santa Ana y en la escuela de San Bartolomé, sita en la plaza de Elche, cuyos edificios habian sido completamente inundados por la avenida de que acabamos de ocuparnos."

(Nicasio Camilo Jover. "Reseña Histórica de Alicante", 1863.)

Esta misma tormenta ya la describía José Pastor de la Roca, unos años antes, en su "Historia General de La Ciudad y Castillo de Alicante":

"Mas adelante, en el año 1817 en la noche de 12 de octubre un suceso extraordinario despertó la alarma en la ciudad de Alicante. Era la media noche, y el dia anterior habia llovido extraordinariamente. Noche de tempestad con todos sus horrores, los habitantes sobrecojidos de terror, no bien acababan de conciliar el sueño, fueron sorprendidos por el tañido lúgubre de las campanas que sonaban à rebato, al mismo tiempo que varias cajas de guerra recorrian las calles, imitando aquella señal de sombria alarma. Llovia con bastante abundancia, y sin embargo, los habitantes, escitados por la novedad, lanzábanse à las calles, vadeando torrentes de agua y lodo y agitando hachas de viento. La causa era bien terrible: una avenida espantosa por la parte del barrio de S. Antón, no hallando salida, socavó el muro de la puerta de la Reina y se precipitaba como una impetuosa cascada, rebramando en furiosos torrentes y derrocando casas, almacenes y cuanto se le oponía, hasta el mismo muro despedazado en fragmentos. Las pérdidas producidas por esta inundación que subió hasta nueve palmos de agua en varios puntos de la ciudad, se evaluaron en cinco millones, y desde luego, a fin de precaver la repetición de un estrago igual, se determinó dar salida á las vertientes de por la parte esterior del muro y no por dentro de la ciudad, como hasta entonces se habia hecho."

(José Pastor de la Roca. "Historia General de La Ciudad y Castillo de Alicante", 1854.)


LAS GOTAS FRIAS DE 5 DE NOVIEMBRE DE 1.875 Y DEL 2 DE NOVIEMBRE DE 1.877 (RECORTES DE PRENSA)


No sólo los cronistas nos dejaron constancia de estos fenómenos meteorológicos en la ciudad de Alicante. Algunos diarios de finales del siglo XIX, también relataron otras Gotas Frías que se produjeron, y de las que reproducimos unos recortes de prensa, en concreto, del diario "El Globo" de fecha 6-11-1875 y del diario Época, que hace referencia a la noticia aparecida en el diario El Constitucional de Alicante sobre las inundaciones en la ciudad del día 2 de noviembre de 1.877. En esta noticia se hace referencia a la "Gota Fría" del año 1.817 que, con toda probabilidad, pudo ser la más catastrófica de las conocidas.



Jesús García Mulet.