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EL MUNDO AL REVÉS: ALICANTINOS EN PATERAS CON DESTINO AL NORTE DE AFRICA.



1850. Epoca de pobreza y miseria
de la agricultura alicantina.

Hoy en día nos escandaliza y preocupan las noticias de inmigrantes que arriesgan sus vidas tratando de alcanzar nuestras costas, viajando en condiciones extremas y en "pateras" totalmente inseguras que ya se han cobrado la vida de muchos de estos infelices y todo, por la esperanza de alcanzar esa "tierra prometida" donde podrán tener una mejor calidad de vida.

No hace mucho más de 150 años ya ocurría lo mismo ...pero al revés.

Cuando la miseria y la hambruna sacudían nuestras tierras, éramos nosotros los que nos embarcábamos, con lo puesto y en condiciones infrahumanas, en pequeñas embarcaciones y arriesgando nuestras vidas y las de los nuestros, con tal de alcanzar las costas del norte de Africa para emprender una nueva y mejor vida. Suena chocante, pero así era.


El diario El Ancora, fue uno de los primeros en evidenciar la situación. Nos hallamos en el año 1850...

"Monforte 24 de marzo. La miseria atroz que agobia á los habitantes agrícolas de la provincia de Alicante, y en mayor grado a los de las inmediaciones de la capital, horroriza el contarlo; pues ya el alimento que servía para las caballerías, apenas se encuentra para las personas, y los pocos vecinos que quedan en los pueblos de Elche, Monforte, Agost, San Vicente, y los que se titulan de la Huerta de Alicante, se han visto obligados á matar las mulas y caballerías menores que ayudaban a estos desgraciados á compartir los trabajos agrícolas, por no verlas morir, como también los perros fieles compañeros de los campesinos, porque no podían compartir con ellos la comida, ni llevarlos en la emigración que se está esperimentando para el estranjero, é interior del reino..."


El 27 de marzo de 1.850, continuaba...

"La miseria espantosa que aflige á las provincias de Alicante y Murcia, miseria que ya dijimos había sido objeto de discusión en consejo de ministros…"


Días después, la situación se iría agravando, y comenzaban a llegar noticias preocupantes del norte de Africa.

"De Argel, con fecha 10 de abril, escriben á La España: ¡Vaya una emigración monstruo! Está visto, los desgraciados habitantes de las provincias de Murcia y Alicante, embarcados de trescientos t hasta trescientos sesenta, se han visto llegar á los puertos de Oran y Argel, y ¡cosa rara! En iguales proporciones, pues al primero de estos puertos habían llegado á finales del pasado y en muy pocos días mas de mil doscientos, y lo mismo nos ha sucedido en el segundo, que en igual número han desembarcado en los primeros días de este mes…"

y continúa diciendo...

"…nos parece prudente llamar la atención de ese gobierno (español) para que haga vigilar el embarque de estos desgraciados, en atención de que en un falucho apenas de veinte toneladas se embarcan hasta trescientos sesenta pasajeros de ambos sexos, familias enteras llenas de chiquillos, etc., que al menor viento contrario ó calmas tan frecuentes en este estanque Mediterráneo, se hallan espuestas á perecer de hambre y sed; item mas, y como se ha verificado en uno de estos faluchos, el que dos criaturas de tres y cinco años hayan sido ahogados por el apiñamiento en que se encontraban á bordo, como generalmente sucede á bordo, en alta mar, cuando ocurre alguna defunción."


El día 29 de abril , el diario El Ancora continuaba publicando...

"De Argel escriben á La España: Continúa la emigración de españoles á esta Argelia; antes de ayer y ayer llegaron dos faluchos de Benidorm, cargados, como si fuesen sardinas, de hombres, mujeres y chiquillos de ambos sexos. Nos acaban de asegurar que la autoridad superior francesa de esta colonia, al ver tan considerable número de españoles procedentes de la emigración de la provincia de Alicante, todos en la mayor miseria, temió, y con razón, el aumento de la que ya amenaza á estos colonos, y que titubeó en si les daría cartas de seguridad y permanencia, ó si los devolvería á su país."


Emigrantes transportados en un falucho.

Emigrantes transportados en un falucho.

Como siempre, cuando ocurren este tipo de desgracias humanas, hay quien trata (en este caso los patronos de las embarcaciones)de sacar provecho engañando a estos pobres infelices apovechandose de su debilidad y necesiades. Una última noticia localizada en este diario decía:

"De Argel, con fecha 30 de abril (de 1.850), escriben á La España las siguientes noticias sobre la emigración española á regiones de Africa: Una polacra goleta, procedente del puerto de Benidorm con unos quinientos pasajeros agricultores, llegada hace muy pocos días á este puerto de la capital argelina, parece cerrar la retaguardia de la espantosa emigración que de la provincia de Alicante ha venido á aumentar la población de esta colonia. Los jefes de familia con pasaportes para Mallorca, y ya engañados por los patrones, haciéndoles creer que en Argelia, de resultas de las crueles pérdidas de brazos en tiempo del cólera, todo trabajador que llega encuentra trabajo inmediatamente, con un salario de cinco francos diarios. Los incautos, ya desgraciados en sus provincias, caen en la red, y á las treinta ó mas horas se encuentran en Argel, en donde muy pronto se desengañan de la terrible y cruel posición en que los han puesto."


Durante años continuaría esta dinámica de emigración de alicantinos a las costas norteafricanas en precarias condiciones y, el problema, continuaría persistiendo veinte años después así, el diario El Eco de Alicante, en este caso local, publicaría el 23 de diciembre de 1.869:

"Siendo por desgracia nuestra provincia (Alicante) una de las que mayor contingente dan á las emigraciones á las vecinas colonias del Africa francesa, consideramos muy del caso llamar la atencion de los habitantes de nuestro litoral como lo hemos hecho repetidamente hacia los inconvenientes de esas emigraciones. En una carta de Argel, fechada el 11 de este mes, que publica el Messager de Midi, encontramos un párrafo muy triste para los españoles… Estos inmigrante continúan llegando en gran número, y como permanecen en gran parte en las poblaciones, se empieza á tener alguna inquietud por su suerte. En efecto ¿de que modo vivirán durante este invierno, que se anuncia como debiendo ser de los mas rigurosos? El inmigrante español llega á Argelia con toda su familia, sin anticipo de ninguna clase, y casi siempre la asistencia pública es la que debe socorrer sus necesidades. La administración, preciso confesarlo, hace cuanto puede para disminuir su número en las poblaciones, pero como los inmigrantes llegan sin cesar, es impotente."



Jesús García Mulet.